Siete días. Y de tu tiempo, cuarenta y cinco minutos.
La objeción de siempre es «ahora mismo no tengo tiempo para meterme en esto». Por eso el proceso está montado para que tú aparezcas dos veces y el resto lo haga yo.
Cuéntame cómo trabajas
45 minutos, en tu oficina o por videollamada. Cómo entran hoy tus leads, qué preguntas se repiten y qué nunca debe decir el asistente.
Tu tiempo: 45 minLo monto y lo conecto
Tus inmuebles, tus precios, tu forma de hablar, tu agenda y tu CRM. Lo pruebo yo con conversaciones reales antes de que lo vea nadie.
Tu tiempo: nadaSe activa cuando tú digas
Primero en modo borrador: apruebas cada respuesta desde el móvil. Cuando te fías, se suelta. Y se apaga con un botón si algún día no lo quieres.
Tu tiempo: 10 min al día, la primera semanaLo que pasa cada uno de los siete días.
Sin misterio y sin «fases de descubrimiento» de tres semanas. Es un servicio, no un proyecto de consultoría.
A partir de ahí: informe mensual con lo que ha pasado de verdad (conversaciones, visitas, lo que el asistente no supo responder) y una sesión de afinado al mes. Sin permanencia.
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Día 1Los dos
Reunión de 45 minutos. Salgo con tus 30 preguntas frecuentes, tus horarios, tus zonas, tus rangos de precio y la lista de cosas que el asistente no debe decir jamás.
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Día 2Yo
Alta del número de WhatsApp Business a tu nombre y verificación con Meta. Si ya tienes uno en uso, lo mantenemos.
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Día 3Yo
Cargo tus inmuebles y tus respuestas. Escribo el guion de cualificación: uso, presupuesto, financiación, plazos y si tienen algo que vender.
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Día 4Yo
Conecto la agenda y, si procede, tu CRM. Monto la lectura de los avisos de Idealista y Fotocasa para que el lead se responda solo.
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Día 5Los dos
Te enseño el asistente funcionando y le das caña: pregúntale las cosas raras que preguntan tus clientes. Corrijo lo que no te guste, en directo.
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Día 6Yo
Pruebas de estrés: horarios de cierre, festivos, mensajes de madrugada, gente que insiste, gente que insulta, y el traspaso a persona.
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Día 7Tú
Se activa en modo borrador. Apruebas cada respuesta desde el móvil hasta que te fíes. Ese día tienes ya panel, informe y mi WhatsApp directo.
Modo borrador: apruebas tú antes de que lo lea nadie.
Durante los primeros siete días activos, el asistente no envía nada por su cuenta. Prepara la respuesta, te llega al móvil y tú decides: enviar, corregir o descartar. Cada corrección que haces se convierte en una instrucción permanente.
Cuando ves veinte respuestas seguidas que habrías enviado tal cual, se suelta. Y si algún día no lo quieres, se apaga con un botón: los mensajes vuelven a tu equipo como antes.
Porque se va a equivocar alguna vez.
Cualquiera que te diga que su asistente nunca falla, te está vendiendo humo. Lo que se puede garantizar es cómo falla:
- Si no sabe algo, lo dice y te pasa la consulta. Nunca se lo inventa.
- Si detecta enfado, urgencia o un tema delicado, se aparta y avisa a una persona.
- Si alguien escribe «persona», la conversación es tuya en ese mismo mensaje.
- Todas las conversaciones quedan guardadas y las puedes leer enteras.
- Lo que falló un mes se corrige en la sesión de afinado del mes siguiente.
La reunión de 45 minutos.
En tu oficina si estás en la provincia, o por videollamada. Salgo de ahí sabiendo cómo trabajas; sales tú sabiendo si esto te encaja o no.